Fue en Septiembre de 2007, Su Santidad, el Dalai Lama, visitaba tierras españolas, concretamente la ciudad de Barcelona.
Vivo un poco lejos de esa gran ciudad, en el lado opuesto, en el punto opuesto del país, pero el día que supe que Él vendría, supe que yo también estaría allá.
Así fue. Un día me compré la entrada para la conferencia que ofrecería sobre el amor y ya... sólo quedaba esperar impaciente a que llegase el gran día en que viajaría a Barcelona para estar allí frente a Su Santidad.
Por fin era la cita, el momento de hacer un sueño realidad, uno de esos que no crees puedas realizar, pero no era así. El tren que me llevaría al otro lado de España estaba a punto de salir, y yo estaba dentro. Por mi cabeza sólo pasaban sensaciones, pensamientos de gratitud y bienestar porque un gran acontecimento me estaba sucediendo, si, a mi, yo era la protagonísta!, era la gran beneficiaria de tanta sabiduría que en poco más de unas horas serían parte de mi interior y con la cual tendría la capacidad de convivir y mostrar a los demás.
Con ella tendría también la posibilidad de recapacitar en el día a día, de comprender la vida como una experiencia maravillosa en la cual todos tenemos la oportunidad de ayudar a aquellos que me rodean y a los que están lejos, tenemos la oportunidad de Sonreir, de Amar, de ser Felices.
Ahora, luego de esa experiencia, y sumando ya otras que a lo largo de mi vida he ido adquiriendo, os añado un dato más, y es que con simples pensamientos positivos ante el momento presente, somos capaces de dirigirlos para hacer el bien, porque estamos llenos de vitalidad y energía que recibimos de la fuente universal.
Viajé para escucharlo, para verlo, para estar allí, para ser un testigo más de Su Santidad.
.Om mani padme hum.
1 comentario:
Cuanto tiempo, eh?
Que gran experiencia la tuya chica, que envídia, fíjate estando yo aquí y sin poder ir.
Tienes mucha razón en todo lo que dices, lo que prima en este mundo es la positividad, pensar en ser felices, es la manera de conseguirlo.
Besucos!!
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