Esta semana está resultando un gran proceso, un contínuo cúmulo de sensaciones que me llevan a las lágrimas.
Hoy es el gran día, una prueba más de existencia, de avanzar, de poder estar y hacer, de comprendrer sin siquiera parar a ver o a intentar descubrir cuál el el motivo, la causa o ese por qué... Ese ser consciente del interior, ese saber que te dice que todo está bien, es perfecto tal cual es, ese llorar sabiendo que el amor habita en tí.
Cada año celebraba este día con mi padre, "hoy es su día", compartíamos las horas desde más o menos esta, hasta bien entrada la tarde. Risas, sensaciones, recuerdos, comida, bebida, charlas con unos y otros.... Este año intento hacerlo, y... sé que una parte de esa jornada voy a ir e intentar estar, pero...sí, hay un pero, la realidad es que nada es igual.
Él ha muerto. Acepto y sé que está bien, que se fue bien, tranquilo, que era su momento porque su camino y su propósito aquí estaban complicados y, tenía que irse, así lo había decidido.
El día a día y la vida siguen hasta que llegamos a alcanzar nuestro propósito, aquel para y por el que hemos venido, el que nos ha traído a esta vida... Sabiendo todo esto, y aceptando la vida y el amor como el regalo y la oportunidad más grande que tenemos.
Te digo, que hecho de menos a mi padre, gran maestro que se fue y me resonaba cada día con estas palabras:
Ya no tienes excusa, ya no estoy, deja mi miedo, haz, es el momento de hacer...
Y agradecida a él y a Dios que me guían... Sigo y hago, avanzo hacia y en mi propósito, dejando atrás lo que no es mío, esas excusas, los escondites...
Gracias, camino con fé!
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